El estudio de esterilidad consiste en una serie de pruebas y exámenes destinados fundamentalmente a localizar la causa que la provoca. Solemos realizarlo en el menor tiempo posible (2 o 3 visitas) ya que somos conscientes de la importancia que tiene para nuestros pacientes el conocer lo antes posible el diagnóstico, el pronóstico así como las posibilidades reproductivas.
Primera visita: Se realiza la historia clínica, que es el documento donde se registran los datos de salud sobre los que se pregunta a los pacientes. Tras esto, se realiza una exploración a la mujer y una ecografía. Muchas parejas acuden con los resultados de estudios y pruebas anteriores, que también se recogen en la historia.
Ya estamos en disposición de solicitar, si es necesario, las pruebas que se consideren necesarias para completar o actualizar el estudio. Lo habitual es:
-Para la mujer: grupo sanguíneo, hemograma, bioquímica sanguínea, estudio de coagulación, serología para virus VHB, VHC, VIH, lúes, toxoplasmosis y rubéola, estudio hormonal en fase folicular y fase lútea media, citología reciente e HSG (la famosa radiografía de las trompas).
-Para el hombre: grupo sanguíneo, serología para VHB, VHC, VIH y lúes. Seminograma completo con prueba de REM (capacitación de semen)
No obstante, existen otras muchas pruebas que pueden solicitarse en determinadas situaciones.
Segunda visita: Se recogen los resultados de las pruebas solicitadas y, por fin, se emite el diagnóstico. Debemos responder a las siguientes cuestiones:
-¿Cuál es la causa por la que no llega el embarazo?
-¿Tiene solución?
-¿Cuáles son las posibilidades de tratamiento?
-¿En qué consisten?
Una vez que la pareja ya tiene esta información es importante realizar al facultativo las preguntas oportunas a fin de garantizar que se han comprendido adecuadamente todos estos aspectos.
